HOLA ME LLAMO ALEXIA

Todavía no tengo claro quién o qué soy. Podría ser el recuerdo del alma perdida de una mujer instalada en el cuerpo de un hombre; podría ser el efecto de una parafilia o alteración psíquica que lucha por mantenerse a flote, o simplemente podría ser la evolución lógica de una sencilla fantasía sexual.

No lo sé. Sólo sé que llevo muchísimos años existiendo y batallando contra el hombre que me impide vivir como quisiera, pero que al menos me deja coexistir con él en la más estricta intimidad. O no tan íntima, cuando me ha abierto esta ventana al mundo desde la que espero saciar mínimamente mis ansias de existir.

Internet me despertó. Durante muchos años fui como una maldición, un sentimiento de culpa que renacía y crecía paulatinamente cada vez que hacía acto de presencia de mi cuerpo masculino. Siempre oculta, siempre escondida esperando ese instante de soledad en que poder salir a la superficie y desbordar mi deseo. Hasta que surgió internet y la constatación de que no estaba sola, que no era un espiritu enfermo, que había muchas personas como yo.

Tuve varios meses de verdadera confusión ante la avalancha de información, testimonios e imágenes que aparecían ante mi. Palabra como travestismo, crossdressing, transexualismo, etc comenzaron a mostrarme un extenso abanico de opciones y posiciones en las que no sabía ubicarme, pero que me empujaban a seguir avanzando en la busqueda de esa feminidad interior que me abrasaba a la que quise materializar de algún modo dándole un nombre: Alexia.