MI PRIMERA VEZ
Una de la preguntas que me hago una y otra vez es por qué me pasa esto, por qué estoy metido en esta situación. Si echo la mirada atrás, muy atrás, encuentro recuerdos muy difusos. Tanto que no sé si fueron reales o no.
El recuerdo más antiguo que tengo se remonta a mi más temprana infancia, quizás era alrededor de mis 5-6 años. Me veo poniéndome las braguitas de una muñeca gigante que tenía mi hermana y entra mi hermano mayor y me pilla. No hay más imágenes, no recuerdo su reacción ni la mía, tan solo la sensación de ser pillado y la del deseo de ponerme aquella prenda. ¿Por qué? ¿para qué? ¿A santo de qué vino aquella tontería? Algo me empujó a aquello, algo irracional que me acompaña desde entonces y no sé explicar y que durante mucho tiempo ha instalado un sentimiento de culpa cada vez que ha aflorado.
Los siguientes recuerdos supongo que son de cuando tenía alrededro de 10 años. Recuedo que muchas noches cuando no podía dormirme pronto me encantaba fantasear que me raptaba una extraña familia y que me obligaba a ser una niña. No imagianaba que era una niña sino un niño obligado a ser niña. Ahí radicaba la gracia. Aquella fantasía fue haciéndose muy frecuente.
También recuerdo la sensación que sentí, en aquella época, al ver una lamina en un libro. Era una pintura de una niña sentada, pero una niña con el pelo corto. A primera vista vi un niño con un vestido de niña y aquella sensación removió algo en mi cuerpo que hizo que aquel libro y aquella página se convirtiera en una llave para revivir ese gustirrinín que sentí la primera vez.
Poco después aquella sensación iba a adquirir una nueva dimensión física. Ya no sólo era una sensación sino una excitación que revolvía mi cuerpo y hacía crecer mi joven miembro. La primera vez que lo noté fue en el baño tras haberme duchado. Me envolví la toalla por debajo de mis hombros y miré su límite inferior a media altura de mis muslos. Entonces aquellas piernas se transformaron en las de una mujer de anuncio de crema hidratante o gel de avena que acaba de ducharse y se pone la toalla del mismo modo que lo hacía yo. Imaginarme aquella mujer hizo crecer mi miembro y sentir un placer que no había sentido hasta entonces y que me empujó a repetir aquella situación. Primero fue una simple toalla, pero luego empezaron a ser prendas reales que se dajaba mi madre en el baño: una bata, un sujetardor... Dios mio, aquello eran como pequeños tesoros. En cuanto había algo necesitaba encerrarme en el baño. Debía ser aún muy niño porque no hacía nada más, no sabía qué hacer con aquella excitación, no sabía cómo satisfacerla del todo por lo que nunca me sentía satisfecho del todo al salir del baño....
Así pasé el tiempo hasta que un día pasó algo especial. Estaba solo en casa y decidí trasladar mi fantasía a la habitación. Me puse un camisión de mi hermana y mi bichito se hinchó como nunca. Empecé a sentir que aquello iba a explotar. Me tumbé en la cama y al girarme boca abajo y presionar mi pene contra el colchón este empezó a palpitar y a perdirle a mi cerebro que moviera mi cintura, que lo presionara rítmicamente. Dos mío, qué era era sensación tan placentera? Me ardía el cuerpo y sentía un irrefenable deseo de seguir moviéndome cada vez más deprisa para sentir aquello cada vez más mientra imaginaba viéndome desde atrás con el camisón dejando entrever mis nalgas y de repente... zas!!! me meo, me meo, me meo... me levanté de golpe porque sentí que me meaba de un modo muy frenético y especial mientras mi mente se iba hasta el infinito y más allá. Asustado a la vez que muy excitado me miré el pene y vi salr de él un viscoso y blanquecino líquido. Qué era aquello? Qué me había pasado? Y de pronto me sentí muy aliviado y feliz, sentí que por fín le había dado un sentido a las interminables excitaciones que nunca calmaban mi sed. Me había saciado y aquello habría que repetirlo. Y Aquella fue mi primera vez, mi perdición y el inicio de una vida paralela, secreta y femenina que ha acompañado siempre a mi vida real masculina. Aquel día seguramente nació Alexia, aunque entonces todavía no era consciente de su existencia.
